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El encabezado del email

Cuando el destinatario abre el e-mail, el encabezado del correo electrónico es lo primero y, si el mensaje solo contiene imágenes —cosa que no recomendamos en absoluto, lo único que ve. Por ese motivo, vale la pena dedicarle tiempo a este elemento del emailing y pensar cómo se va a visualizar y qué podemos incluir en él.

encabezado email marketing sarbacan software

Foto: Interfaz de Sarbacán con la opción de personalizar el encabezado

El encabezado, técnicamente, está constituido por distintos campos. Incluye el asunto del correo electrónico y el remitente del emailing —hemos hablado de ellos, porque se pueden ver antes de abrir el mensaje—, y también el nombre y dirección del e-mail de respuesta, el nombre del destinatario, la prioridad que le damos al correo electrónico… Otro elemento típico del encabezado es el link para ver la versión online del email. Algunos de estos elementos se pueden configurar. Además, el programa de email marketing Sarbacán permite personalizar el encabezado del email desde los campos de la base de datos de destinatarios.

El encabezado del e-mail es un elemento fundamental para realizar un envío masivo de correos electrónicos, porque es lo primero que analizan los filtros anti-spam para idenfiticar al emisor. Por eso, sirve para que los destinatarios sepan quiénes somos, generar confianza entre los destinatarios  y, sobre todo, mejorar nuestra tasa de entregabilidad. Aunque no siempre los servidores de correo electrónico dejan ver esta información, configurarla correctamente y personalizarla no cuesta nada y nos ayuda a optimizar nuestras campañas de e-mail marketing.

Acortadores de URL y E-mail Marketing

Cada vez que ponemos una URL en los correos que enviamos, estamos compartiendo la reputación de todos los que utilizan las URL con ese mismo hostname. Así que, si otras personas envían correos electrónicos no deseados con la misma URL, eso podría provocar que nuestro correo se bloquease o acabara en la carpeta spam.

acortador URL e-mail marketing Sarbacan Software

Foto: Jeff Kapala

Esto tiene múltiples implicaciones. Por ejemplo, si se ejecuta un programa de afiliados donde éstos utilizan tu URL, el spam enviado por ellos puede hacer que tus emails (limpios, opt-in, transaccionales) sean tratados como spam. Si envía una newsletter con URL de anunciantes, el mal comportamiento de otros remitentes con la misma publicidad puede hacer que el correo electrónico caiga en la carpeta de spam. Y, si los spammers utilizan el mismo acortador de URL mismo que tú, pueden hacer que tu correo sea marcado como spam.

¿Qué significa esto cuando se trata de usar los acortadores de URL (como bit.ly, tinyurl.com, etc) en el correo electrónico que envías? Eso depende de por qué los usas.

Las URL en la parte text/html de mi mensaje son grandes y feas

Realmente no es necesario hacer visible la URL en la parte HTML del mensaje. En lugar de usar ‘<a href=”url_larga_fea”> url_larga_fea</ a>’ o ‘<a href=”url_acortada”>url_acortada</ a>‘ utiliza ‘<a href=”url_larga_fea”>frase amigable</a>’.

 

Las URL en las partes de texto de mi mensaje son grandes y feas

La mejor solución es fijar tu aplicación web para que esas URL sean más amigables. Si no puedes hacer eso, entonces usar tu propio acortador URL es la mejor alternativa. Tu dominio es parte de tu marca; no quieras ocultarlo.

 

Quiero usar un acortador de URL pegadizo para mejorar mi marca

Esa es una buena razón. Pero si lo estás haciendo, probablemente estás pensando en utilizar tu propio dominio para el acortador. Eso evitaría muchos de los problemas de usar un acortador de URL genéricó.

 

Quiero ocultar la URL de destino a los receptores y los filtros de spam

Probablemente haces spam. Deja de hacerlo.

 

Quiero hacer el seguimiento de clics en el enlace, usando las estadísticas de bit.ly

Bit.ly tiene informes muy sencillos, pero son muy débiles comparados con el informe de clics más básico que ofrece un servicio como Sarbacán, que puede decirte cuántos clics se han hecho en un enlace, qué destinatarios clicaron y cuántos clics se hicieron para todos los links que haya en un email o una campaña de e-mailing.

 

Quiero que la gente tenga una URL corta para compartir en twitter

Casi todas las aplicaciones de Twitter van a abreviar las URL con un acortador automático. A menos que quieras usar el acortador URL de tu marca, utilizar otro solo ocultará tu marca.

 

Todos los chicos populares usan bit.ly y quiero ir a la moda

No puedemos ayudarte con esto. Tienes que decidir si los enlaces de bit.ly realmente parecen interesantes a tus destinatarios (spoiler: es probable que no) y, de ser así, si vale la pena correr el riesgo de la mala entregabilidad. Y recuerda que tu dominio es parte de tu marca.

 

Así que … puede ser necesario un acortador de URL. ¿Y ahora qué? Es barato y fácil registrar un dominio solo para usarlo como acortador de URL y, además, evitas la mayoría de los problemas. También puedes ejecutar un acortador de URL o puedes utilizar un proveedor externo. El uso de un proveedor externo significa que estarás compartiendo la misma dirección IP que otros acortadores de URL, pero la gente con la que la vas a compartir será probablemente como tu y estará utilizando un acortador de URL privado, así que el risgo es mucho, mucho más pequeño que usar un acortador de URL público.

Estos son algunas soluciones bastante simples para un problema actual y que, seguro, va a empeorar en el futuro.

Post original en Word to the Wise.

Elementos del e-mailing

Queremos hacer una campaña de e-mail marketing y ya tenemos claro el objetivo de ésta y, también, a qué destinatarios, previamente segmentados, se la vamos a enviar. Ahora llega el momento de ponernos con el contenido. No obstante, para poder hacer las cosas correctamente, primero hay que saber qué elementos estructurales debe tener nuestro email.

Foto: Scott Maxwell

Elementos de un email comercial

Remitente

Suele ser el gran olvidado y es, sin embargo, uno de los elementos más importantes. Con él puedes inspirar confianza a tus destinatarios o hacer que sean reacios a abrir tu correo electrónico si no son capaces de identificarte. Lo mejor es poner el nombre de tu empresa o el de uno de sus departamentos.

Asunto

Es el otro elemento clave, junto con el remitente, para que el receptor abra o borre tu e-mail comercial. Tiene que ser corto, claro, conciso, atractivo… En definitiva, tiene que llamar la atención de los destinatarios. Pero también tiene que pasar los filtros anti-spam. Por eso, evita las palabras que utilizan los spammers, como gratis.

Encabezado

El header o encabezado del email contiene el logo de la empresa y su eslogan. También tiene un link para ver el la copia web del correo electrónico –por si alguien tiene problemas para verlo correctamente–  y puede incluir el enlace de baja, aunque suele ser más habitual encontrarlo en el pie del mensaje. Si es un correo electrónico promocional, debe llevar la palabra publicidad.

Introducción

Son las primeras líneas del mensaje, las que el destinatario va a ver si abre el e-mail, aunque decida no hacer scroll. Tiene que ser interesante para el receptor, que le incite a continuar leyendo tu correo electrónico.

Cuerpo del mensaje

Si hemos conseguido que abra el correo y, una vez dentro, que quiera leerlo, más nos vale no decepcionar al destinatario. El formato dependerá del tipo de mensaje que queramos enviar. Si es un email comercial, céntrate en una sola idea y utiliza un lenguaje sencillo y directo.

Call to action

Lo más probable es que quieras que el destinatario reaccione con tu correo electrónico y que compre tu producto, visite tu página web, solicite más información… ¡Pónselo fácil! Coloca un enlace o un botón llamativo que incite al receptor a hacer clic en él.  >> Leer más: ¿Qué es un call-to-action?

Landing page

¿Dónde llegan los destinatarios cuando han hecho clic en el call to action? La landing page, aunque no es propiamente un elemento del e-mail, es tan importante como éste. De nada nos sirve que lleguen allí si después no saben qué hacer o no les interesa. Tiene que ser coherente con el correo electrónico que has enviado y hacer que finalicen la acción que esperas de ellos. Tiene que estar bien estructurada, ser clara y sencilla y no entretener demasiado a los usuarios.

Pie del mensaje

Finalmente, en el pie del mensaje colocaremos más elementos que den confianza al receptor, como los datos de la empresa, la política de privacidad y el link de baja si no lo hemos puesto en el encabezado.

 

Una vez listo el contenido, solo tenemos que comprobar antes del envío que cumple con todas las normas anti-spam, hacer una prueba para estar seguros de que se visualiza correctamente en distintos programas de correo y realizar el envío de la campaña de emailing.

Paco, el spammer de la esquina

Como ya os dijimos, ayer estuvimos en la octava edición del Social Media Point llamada E-mail marketing en tiempos de medios sociales. Ofrecimos una ponencia en la que presentamos a Paco, el spammer de la esquina.

 

No todos los spammers son profesionales que utilizan robots rusos. Hay otro tipo de personas que hacen spam y que ni siquiera son conscientes de que lo hacen. Muchas de ellas son pequeños empresarios o emprendedores como nuestro Paco, que, sin quererlo, se convertirá en Paco, el spammer de la esquina.

 

Los primeros envíos de Paco

Para desarrollar su negocio –importación de juguetes–, nuestro amigo quiere hacer e-mailing. Al principio, coge su agenda de papel y unos contactos de su bandeja de correo electrónico y envía un primer email comercial a 45 contactos. Eso ya es spam, según lo que marcan las leyes. Pero como son contactos a los que ya estaba conectado de alguna manera anteriormente, obtiene una venta.

Como ve que ha tenido un resultado rápido y sin coste –más que el tiempo invertido–, decide ampliar su base de datos. Lo que hace es buscar en Google “correos tiendas de juguetes” y en paginasamarillas.es más direcciones de correo electrónico. Así, consigue tener 349 contactos. Abre su Hotmail, pega esos e-mails… y se le deniega el envío, porque hay un límite diario.

 

La IP podrida

Ese límite se va reduciendo cuantos más envíos hace Paco, por eso vuelve a entrar en Google y busca “como enviar correo masivo”. Se descarga un programa gratuito, lo configura con el SMTP de su Proveedor de Servicios de Internet (ISP) y hace el envío a sus ya 4.349 contactos. Esta vez, no obstante, no obtiene ninguna venta. ¿Por qué?

Paco llama a uno de los contactos y pregunta por su correo. El contacto le dice que no ha recibido nada, ni siquiera en la carpeta de spam. El email de Paco se ha perdido. No llegan, porque su IP ha perdido reputación y es considerada una spammer por los ISP.

 

Los errores

Evidentemente, vuelve a buscar la solución en Google: “Mis correos no llegan”. Encuentra a Sarbacán, contrata el pack más barato, diseña su mensaje y hace el envío a través del Servicio de Enrutamiento Profesional de nuestra empresa. Antes, el correo es revisado por el servicio de moderación de Sarbacán, y éste decide no enviarlo.

Ven que la base de datos de Paco es mala. Como hemos visto, los destinatarios no eran opt-in; pero, además, se encuentran muchos rebotados, spamtraps… El mensaje también tiene muchas carencias; no por lo cutre que parece, sino, principalmente, porque no tiene enlace de baja.

 

¡Gracias a los Pacos!

No obstante, no hay que crucificar a Paco ni a todas las otras PYMES que están llegando –tarde– al email marketing y a las redes sociales. Hay que enseñarles a hacerlo bien. Y lo consiguen gracias al servicio de moderación y a otros consejos que reciben sobre emailing. Gracias a estas pequeñas y medianas empresas, el negocio del marketing por correo electrónico se está desarrollando y creciendo a un ritmo extraordinario.

Como expertos, a la hora de comunicar tenemos que ponernos en la piel de esos empresarios que empiezan a hacer e-mails comerciales, porque son nuestros clientes. Y, como tales, nosotros solo podemos hacer una cosa: darles las gracias por atreverte a hacer email marketing y por aprender al lado de empresas como la nuestra.

El primer paso del email marketing: el objetivo

En cualquier campaña de marketing, lo primero que se tiene que determinar es el objetivo. Absolutamente todo depende de nuestra meta. En el emailing, los destinatarios, el mensaje, el envío, el análisis de resultados… variarán en función de lo que queramos conseguir. Si empezamos sin una finalidad clara, mal vamos.

Foto: Paula Rey

Siéntate y reflexiona. ¿Cuál es tu objetivo general? ¿Conseguir más beneficios? De acuerdo, pero hay muchas maneras de conseguirlo. Por eso hay que ser un poco más concretos y fijar objetivos SMART: específicos, medibles, alcanzables, realistas y acortados en el tiempo.

Por ejemplo, podemos tener un objetivo financiero genérico enfocado a vender más. Para conseguirlo, podríamos optar por diversas metas específicas: aumentar el tráfico a nuestra web o la asistencia a nuestra tienda, intentar que se repitan las compras, o acortar los ciclos de venta.

Cuando tengamos claro nuestros objetivos y subobjetivos, será más fácil definir todos los elementos de nuestro e-mailing: destinatarios (clientes, prospects, partners…), contenido (promocional, seguimiento de proceso, informativo o relacional), número de envíos, frecuencia de envío, etc. Finalmente, como tendremos los objetivos claros, nos será muy fácil evaluar los resultados.

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