Entre un envío con nuestro SMTP particular o mediante un servicio de enrutamiento profesional podríamos establecer una analogía tal como conducir un utilitario o un formula uno.
Y os contamos porqué.

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Tu servidor de correo SMTP te permite enviar e-mails a nivel personal y aunque en teoria podríamos hacer un envío masivo por el diseño del SMTP, junto con las normas restrictivas de los proveedores de acceso – así como de los servicios de webmail- se hace imposible que un envío masivo llegue a buen puerto. Proveedores ISP y Webmails tienen la firme política de no dejar que un usuario realice envios masivos, pese a que éste sea legítimo.
Hay empresas que configuran un servidor propio para sus envíos, pero esto implica un nivel de configuración técnica avanzado, el respeto a las normas de autentificacíon, implica un historial y una gestión ardua y continua de su reputación, tarea complicada si no se tiene experiencia en el campo. Y aquí es donde entran las plataformas de enrutamiento profesional. Como la de Sarbacán, que al realizar un envío no lo realizas en si, ya que mandas un paquete de datos encriptado a sus servidores con tu mensaje y base de datos y nosotros nos encargamos de realizar el envío propiamente dicho.
El principal problema que nos encontramos al realizar un envío masivo una vez tenemos una base de datos opt-in y un mensaje correcto, es el de la identificación. Precisamente una de las principales virtudes de un servicio de enrutamiento profesional es la identificación positiva del remitente. La buena relación histórica de Sarbacán con los antispams, además de una reputación intachable, le granjean la segura autentificación positiva si la campaña es buena.
La alta entregabilidad, cosa de dos
¿Porqué decimos que la campaña debe ser buena? Porque algunos factores antispam dependen de vosotros. Además del servidor de envío, una base de datos opt-in y un mensaje correcto son los tres pilares de una campaña de e-mail marketing que llegue a sus destinatarios. Otros servicios que garantizan un determinado alto porcentaje de entregabilidad no se ajustan a la realidad, ya que depende en gran parte de ti que el mensaje y tu base de datos sean buenos, no solo de la buena reputación del servidor de envío. Cosas tan pequeñas como una mala selección de palabras o un peso demasiado elevado del e-mail, pueden llevar tu campaña perfectamente legítima a que se quede a vivir en los filtros antispam. La tasa de entrega es una responsabilidad compartida: el resultado depende de la buena asociación de tu concepción de la campaña y de nuestro peritaje.