crónica

La frustración del reclutador… ¿Una solución?

A nadie le gusta mandar el mail que dice no al candidato afligido. Aún más cuando son 169.

Nos frustraba demasiado perdernos el talento potencial de todos esos aspirantes Sarbacanistas. Además muchos habían gastado tiempo para preparar una candidatura sin porvenir por nuestra culpa.

Tuvimos una idea. Nació:


El Día del Candidato - Sarbacán Software

 

Crónica de la frustración: 3/3
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La idea

Proponer un concurso de creación de contenidos online. Dar la oportunidad a los candidatos que quieran de contribuir a nuestro proyecto durante un día. Premiar al más competente en generación de buen trafico y al más creativo.

Un debate interno muy violento (casi me perdí mi ración de galletitas Príncipe) desgarró nuestro pequeño equipo español de Sarbacán para unos puntos. Al final decidimos:

  • No abrir el concurso: limitarlo a los candidatos que han enviado una candidatura, para retribuir su interés por nosotros, y que sus posibilidades de ganar sean altas.
  • Ofrecer dos premios:
    • Un Ipad2 porque es un concurso y que en los concursos se ofrecen Ipad2
    • Trabajo porque es lo que buscan los candidatos
  • Hacer un mini-sitio divertido : diadelcandidato.sarbacan.es (hay que admitirlo, con poco esfuerzo):

Y, al final, comunicar sobre esta idea: ¿quién sabe si conseguiremos más “buenos links” del trabajo de los candidatos o de la difusión de la iniciativa?

Votre dévoué,
Paul de F.

 

Crónica de la frustración: 3/3
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La frustración del éxito excesivo

En mis relaciones con los usuarios de Sarbacán suele surgir un miedo: temen estar desbordados por las reacciones de los destinatarios de su campaña.
Se entiende: aunque haya pocos milagros, se ve a menudo que, con una base de datos legítima, una buena herramienta de envío*contenido eficaz y/o creativo, el ROI es desmesurado.

Crónica de la frustración: 2/3
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Habitualmente, contesto que sí hay que tomar este caso en cuenta, pero no darle demasiada importancia. Me gusta decir que no hay que preocuparse de las dificultades que nacen con el éxito: son problemas de ricos.

 

Mi problema de rico: una invasión

Con el reclutamiento por Twitter de la teniente Natalia, llegó mi problema de rico. Una vez realizado el fichaje de mi goleadora de la comunicación online, no quité enseguida los anuncios que había difundido. Quince días después, ya había recibido 169 candidaturas. ¡Una invasión!

Hubiera sido fácil contestarles a todos de forma casi automática que el puesto ya no estaba disponible, que les deseamos mucho éxito con su búsqueda y bla bla bla. Pero me quedé extático al imaginar el potencial escondido detrás de esta montaña de CV, de “Estoy interesado a vuestra oferta”, “Soy una persona proactiva”, “Muy señores míos”…

Claro que no todos serán linces (“flechas”, diríamos en francés). Claro que unos contestaron a miles de anuncios sin mirarlos. Claro que pocos son con los que podría convivir en una oficina cada día. ¡Pero figurarse la suma de los talentos, fantasear el volumen de trabajo alcanzable con este equipo potencial!

 

El desencanto del hippy

Además, buscaba ayuda para contenido online. Es verdad que los contenidos online dan identidad y reputación y que por ello hay que cuidar la calidad de lo difundido. Pero también cuenta la cantidad. Me acuerdo de un mail comercial recibido hace poco: era de un proveedor SEO que ofrecía “generar un par de miles de buenos links rápidamente”. Sea como sea pero bueno…

¡Qué lástima perderse estas competencias (el yo humano), este recurso (el yo cínico), toda esta gente que querría acoger en la oficina para cambiar el mundo (el yo hippy)!

¿Una solución?

Votre dévoué,
Paul de F.

* Si todavía no sabes porque hace falta una buena herramienta para los envíos de e-mailings, tienes que leer este post (… cuando estará publicado… pero es obvio, ¿no?)

Crónica de la frustración: 2/3
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El reclutamiento mientras se twittean en directo los partidos de fútbol amateur

Hace poco elaboré una oferta de prácticas para Sarbacán. Buscaba a alguien con un perfil muy 2.0 – vaya, con identidad online y adicción obvia – y con buenas competencias de redacción para apoyarme en el desarrollo de contenidos online.

Crónica de la frustración: 1/3
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Una vez finalizada la oferta, la subí a varias páginas gratuitas tipo primerempleo.es o trabajos.com y contacté con algunas universidades para que la difundieran.

Por supuesto, la información integró también mi Timeline de Twitter. La retweeteó uno de mis compañeros de oficina (@MauBarba, por si quería mantenerse en el anonimato). Tres horas después, recibí un mail con el CV de Natalia, que conoce a Mauro por una estupenda idea que realizaron juntos*.

Al día siguiente nos encontramos. Ya sabía por su mail y una sencilla búsqueda en Google que tenía un perfil adecuado. El feeling fue bueno. Natalia se sumó al pequeño equipo de Sarbacán dos días después.

El fichaje moderno diría: un proceso clásico (Anuncio – Envío de candidatura – Entrevista), pero con mucha más rapidez, más eficiencia y también más irracionalidad (no vi otro candidato).

Es interesante ver que el primer punto – la rapidez -, que implica un coste menor del proceso, depende de una herramienta (Twitter), mientras que los dos últimos – mas eficiencia e irracionalidad – dependen sobre todo del nivel de confianza en la red social. Es decir, ¿en las relaciones humanas?

Votre dévoué,
Paul de F.

* Nada menos que “el equipo más rico y valioso no solo del fútbol, sino también de cualquier deporte”.
Natalia hace parte de estos atletas: twitea todos los partidos en directo desde el banquillo. Una hazaña deportista.

Crónica de la frustración: 1/3
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